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jueves, 13 de enero de 2011

13 de Enero

Segunda salida de campo en Carboneras. En clase vemos la ruta que vamos a hacer durante la mañana con el google earht.
Subimos al autobús y nos dirigimos al molino del Cañarico. Fué una grata sorpresa encontrarlo perfectamente restaurado manteniendo su encanto intacto. Buscamos la mina de agua que lo alimenta. Es una mina estilo árabe, hecha de forma horizontal y escavada en la nontaña. Sería interesante explorarla.


 Andamos un poco por la rambla admirando la deformación que presentan las rocas, que se ondulan y retuercen y junto con su color oscuro crean un escenario  digno de alguna película de miedo.

Subimos a Serrata, que siempre me sorprende por sus vistas de la rambla. Es un paraje magnífico que creo que gustó y sorprendió a mis compañeros. La fuente, la era, las montañas.... Hablamos con alguno de sus habitantes que nos contaron la experiencia de vivir en un lugar así.


AL bajar al autobús, el conductor nos comenta la existencia de unas cuevas donde jugaban de niños. Paramos en una que es especialmente bella, pero al asomarnos vimos como la gran cantidad de basura que había en la entrada nos impide el paso. Jorge y Juanmiguel, abriéndose paso entre los frigoríficos, entraron y comentaron que era espectacular. Parece ser que hay muchas cuevas y algunas de ellas peligrosas.
En la entrada había un material negro, brillante, cristalizado que manchaba y que según Paco Ortiz es siderita, mineral de donde se extrae el hierro




Esta cueva era un punto de recogida de material de hierro de la mina de Serrata.
Un paisano nos comenta cómo su bisabuelo trabajaba en esa mina. El material se embarcaba en Garrucha o embarcadero de Aguamarga a principios de siglo pasado, coincidiendo con el auge de las minas de Lucainena y Bédar.
También nos comenta de dónde puede proceder el nombre de La Cueva del Pájaro, parece ser que un forastero se metió en una de las cuevas y no salía. La gente comentaba:”¿cuándo saldrá el pájaro ese de la cueva?”. Posiblemente fuera alguien que se estaba escondiendo de la justicia.

Pasamos a visitar la casa de la concha que tiene una arquitectura espectacular cuyo lema y sentido es “ que sea dentro lo que es fuera”, ya que se encuentra situada sobre un paleoacantilado lleno de fósiles de conchas. Está llena de rincones exquisitos que te llevan a sentir diferentes estados.
Todo está cuidado con mucho mimo, algo que es fundamental.
El dueño de las casa nos anima a reclamar a la administración que haga su trabajo, que no nos están haciendo ningún favor, sino que trabajan para nosotros. Y tiene mucha razón en que lo primero que hay que hacer para valorar Carboneras es mantenerla limpia. Nuestro municipio en este sentido deja mucho que desear.


Nos dirigimos hacia el Argamasón y por el camino descubrirmos un criadero de perdices, algo que puede tener gran importancia en la zona ya que hay gran cantidad de terreno protegido que en principio no tiene una gran singularidad y puede ser usado para el turismo cinegético.

Vamos al paraje de la garganta del río Alías, muy similar al Cañón del Colorado, que nos maravilla a todos. Parece ser que antes tenía agua y que los paisanos la han ido cogiendo para riego mediante pozos y tuberías. Presenta también unas roturaciones en la pared hechas con retroescabadora par meter una tubería en pleno paraje protegido. También encontramos gran cantidad de plásticos en el cauce. 

Estaría genial hacer unas jornadas de limpieza con los colegios, que sirvieran para que se conociera el lugar y concienciar de su importancia.
Por lo demás nos queda ya muy claro el concepto de Mega-artesa y los procesos que han dado lugar a este paraje.

Visitamos el molino hidráulico de Juan Ramos, que ha sido comprado por el Ayuntamiento parta ser restaurado e introducido en la ruta de los molinos que se abrirá en Carboneras.